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viernes 20 abril 2018
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El piano que encogía

Leer: Filipenses 1:1-11 | La Biblia en un año: 2 Samuel 16–18 Lucas 17:20-37 … el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (v. 6).

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          Durante tres años consecutivos, mi hijo participó de un recital de piano. El último año que tocó, lo observé subir los escalones y preparar su partitura. Después de tocar, se sentó junto a mí y susurró: «Mamá, este año, el piano es más pequeño». Le contesté: «No, es el mismo piano del año pasado. ¡Tú estás más grande!».

El crecimiento espiritual, al igual que el físico, suele darse lentamente. Es un proceso constante que implica parecerse más a Jesús, y sucede a medida que somos transformados mediante la renovación de nuestro entendimiento (Romanos 12:2).

Cuando el Espíritu Santo obra en nosotros, quizá tengamos convicción de pecado y nos esforcemos por cambiar. A veces, lo logramos, y otras, fracasamos. Si parece que nada cambia, nos desanimamos. Tal vez consideramos que el fracaso equivale a una falta de progreso cuando, en realidad, suele probar que estamos en medio del proceso.

Para el crecimiento espiritual, hace falta el Espíritu Santo, nuestra voluntad de cambiar y tiempo. En ciertos momentos de nuestras vidas, quizá miremos atrás y veamos que crecimos espiritualmente. Que Dios pueda darnos la fe de seguir adelante y creer que «el que comenzó en [nosotros] la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo» (Filipenses 1:6).

          Señor, dame el deseo de crecer espiritualmente.
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