El escritor Pierre Loti (1850-1923) decía ser incrédulo. No obstante, había ido a Israel a buscar huellas de Jesús. Estas son algunas frases extraídas de su libro «Jerusalén», escrito después de su viaje.

«Cristo decía cosas maravillosas. Hablaba de perdón, de misericordia y de amor. Los eruditos que en nuestros días han tratado de explicar humanamente su misión, no lo han logrado.

Quienes adoran sin comprender han escogido la buena parte. Y hacer como ellos quizá no sería del todo imposible a espíritus más lúcidos, pero también más complicados como los nuestros».

Loti confiesa haber vuelto con «la imaginación decepcionada, el corazón cerrado, aunque también lleno de deseos insatisfechos, y de angustia ante el más allá».

Aparentemente, él no escogió “la buena parte” (Lucas 10:42) ofrecida a los que con sencillez y rectitud se sienten pequeños ante el maravilloso mensaje de Cristo y son conscientes de ser pecadores frente a Dios. Aceptar humildemente el perdón que Jesús ofrece mediante su obra en la cruz está al alcance de todos, del que tiene dificultad para razonar como del sabio más grande. El alma humana que no se entregue a Jesús siempre estará llena de angustia frente al más allá. Jesús cumplió todo y nos dice: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1). Sí, en él hay perdón, pues hizo “la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20).