Lectura propuesta: 1 Samuel 3:1-21

Pasaje bíblico: Samuel todavía era joven y servía al sacerdote Elí en el templo de Dios. Una noche escuchó que alguien lo llamaba. Pensó que era Elí. Dos veces más escuchó el mismo llamado, pero no era Elí quien lo llamaba. Entonces Elí comprendió que era Dios quien quería revelarse a Samuel, y lo animó a responder. La cuarta vez Samuel escuchó dos veces su nombre: “¡Samuel, Samuel!” (1 Samuel 3:10). E inmediatamente respondió: “Habla, porque tu siervo oye” (1 Samuel 3:10). Entonces Dios le habló y le confió una misión de profeta.

Aplicación: Samuel ya servía a Dios sirviendo a Elí. Pero Dios le había preparado otro servicio, y quería revelarse a él personalmente. Lo llamó por su nombre para que Samuel aprendiese a escucharlo.

Cada cristiano es llamado a servir al Señor en sus ocupaciones diarias, es decir, en casa, en el trabajo, entre los creyentes… El Señor también puede llamarnos para un servicio más concreto, más difícil. Entonces su llamado se vuelve apremiante, como si nos llamase dos veces por nuestro nombre.

Es posible que no discernamos ese llamado, o también podemos rehusar oírlo. A veces es necesario que alguien nos ayude, como lo hizo Elí con Samuel.

Estemos disponibles para el Señor y no dudemos en responder: “Habla, porque tu siervo oye”.